domingo, 25 de noviembre de 2007

Lo que la sociedad valora

Últimamente le estoy dando vueltas a un mismo tema.. la sociedad cada vez más, gira entorno al valor de lo que somos en lo que tenemos o si somos de tal manera u otra..eso crea un estrés constantemente por tal de sentirnos valorados y apreciados ante los demás. Todos vamos corriendo, siempre con prisas.. e intentando conseguir aquello que creemos que nos hará más valiosos y más importantes ante los demás. Si lo pensamos bien, estaríamos haciendo cosas y cosas sin parar por tal de demostrar cuánto podemos valer: si consigo tener ese coche, o si consigo tener esa carrera, o si consigo trabajar en algo destacado...etc.para así demostrarnos y demostrar a los demás lo que valemos, para tener nuestra autoestima al día. Pero, no podemos ser valiosos aunque no tengamos tal cosa o tal otra? no podemos ser valiosos simplemente por ser personas,seres humanos con derechos, en esta sociedad? Menos mal que para alguien sí que somos importantes y valiosos, y que no valora tanto lo que tenemos o dejamos de tener.. para Dios somos algo precioso, no le importa si conseguimos éxito profesional, si conseguimos tener una carrera prestigiosa.. lo que Él verdaderamente valora es nuestro carácter, nuestra forma de ser, nosotros mismos. Le interesa más que desarrollemos un carácter humilde,afable,paciente,benigno, etc.. más que otra cosa en el mundo. Nos ama a cada uno como somos y no tenemos que ir demostrando lo que valemos. Si lo pensamos bien, si cada vez que tengo que demostrar a alguien lo que valgo por lo que tengo o lo que me gustaría conseguir y estoy en ello, la verdad que es un constante estrés, y que podemos evitar, si buscamos el amor de Dios y sentimos cómo nos ama a cada uno; y que mayor muestra de su amor que la muerte de Jesús en la cruz por cada uno de nosotros. Una vez seguros en su amor, nada nos importará. Busquémosle. Estar en su amor es lo mejor que nos puede pasar.

1 comentario:

Unknown dijo...

Felicidades, Syl, por una reflexión muy acertada e inspiradora.
Si todos aprendierámos a descansar en el amor de Dios, ¡cuán bello sería!